miércoles, 5 de octubre de 2016

“La versión digital del cuentacuentos”

Mucho se ha escrito y dicho desde el pasado domingo sobre las elecciones del 26J. Quizás demasiado para cosas que aún es difícil determinar su porqué. Sesudos analistas que igual entienden del sobrepeso de Paquirrin, la cirugía de la Esteban o la pérdida de votos de Unidos Podemos, buscan la explicación a tan extraño fenómeno. Pero lo cierto es que una cosa ha llamado la atención sobre manera, tanto a Ciudadanos como a Podemos, les llegan los votos de mismo modo que se les van. Quizás el precio de ser emergentes sea la incapacidad de fidelizar votantes. Pero esa nueva espontaneidad de hacer política ha significado que también los partidos tradicionales tengan una convulsión significativa al no convencer ya sus encorsetados mensajes. En esta nueva sociedad tecnológica de las prisas y los mensajes efímeros, donde imperan los impactos simples que vacían de contenido los discursos, donde el debate se reduce a un minuto de sentimentalismo, el mensaje se reduce a un momento televisivo que cuenta cosas pero que nada dice; una versión digital del cuentacuentos de toda la vida.

Pero si algo parece quedar claro es que el sistema tiene que cambiarse, pero de verdad. No vale otra vez culpar a la Ley electoral y que nada se haga por cambiarla. Las elecciones planteadas como hasta ahora no son justas pues no obedece a la máxima de “una persona, un voto”. Se incumple por tanto la regla de oro de la Democracia. Un primer paso para cambiar el modelo podría ser la circunscripción única, esa donde todos los votos tengan el mismo valor. Otro cambio que se antoja necesario es prohibir el envío de papeletas electorales. Esa costosísima práctica, pagada a escote por todos, condiciona el voto y secuestra la voluntad. El 26J cientos de personas acudieron teledirigidas al colegio electoral, con las papeletas preparadas en casa. Sobres y papeletas que les dan ventaja claramente a los grandes partidos que son los que obtienen beneficios con esta práctica, con la que se colapsa correos y se imprimen millones de papeletas que se sabe de antemano que de nada servirán. Esto podría resolverse votando todos por correo, como se hace en otros lugares del mundo, o implantando de una vez el voto electrónico. Y lo peor de todo, es que los votos se destruyen haciendo imposible cualquier auditoria en caso de denuncias o pucherazo.

Pero sobre todo es necesario que en la escuela y en los medios de comunicación se enseñe que son realmente unas elecciones. Son miles los ciudadanos que no saben cómo se vota. Es lamentable y de vergüenza que en un País que se considera avanzado en todos los sentidos, a día de hoy la mayoría de las personas con derecho a voto no saben, por ejemplo, como se vota al senado, para que sirve, cuantas cruces se han de hacer, si es que se ha de hacer alguna. No sabemos si esas personas que van en las listas son al menos de la provincia por la que se presentan. Mucha gente ignora que no votas al que sale en la tele, sino a personajes colocados por partidos y que en la mayoría de los casos nada harán por defender a los que les auparon a confortables y bien remunerados sillones. Y lo realmente malo de todo esto es que encima nos culpan a los votantes del difícil panorama que se les presenta para hacer gobierno, nos culpan de no haber entendido su mensaje, de haber votado con miedo, cosa que sorprende despues de la situación vivida. Pero la realidad es dura, con las papeletas aún calientes ya se nos da muestra de un nuevo engaño: 8500 millones de la hucha de las pensiones como nuevo recorte. Eso para que vayamos pensando en la vaselina.


Opino al contrario de Rajoy que gobernar sea difícil siempre que se cuenta con los políticos adecuados. La empresa complicada es encontrarlos. A Mariano, si es capaz, le hemos dado España, como el Duque entrego Barataria a Sancho, a ver qué hace con Ella y con todos nosotros, «Mirad amigo Sancho, respondió el Duque, lo que puedo dar os doy, que es una Ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada y sobremanera fértil y abundosa, donde si vos os sabéis dar maña, podréis con las riquezas de la tierra granjear las del cielo»(Cap. XLII Libro II). Salud amigos. #SoyMerindades