domingo, 13 de marzo de 2016

"DNI y memoria"


Recientemente una de las que otrora era de las más influyentes personas de Las Merindades por sus diferentes cargos de representación políticas en varias administraciones públicas, pidió al actual gobierno municipal de Villarcayo que dejaran el pasado y miraran únicamente hacia delante. Cierto es que dicho reproche me hizo reflexionar y lo que primero que vino a mi mente fue: “no podemos olvidar el pasado porque eso nos haría reos de nuestro futuro” Y sobre todo porque ese pasado lleva aparejado un montón de decisiones personales tomadas por otros que afectarán directamente a nuestro futuro inmediato; el mismo al que se refería Woody Allen al citar: “me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida”. Y es precisamente el dogma que utilicé el 20 de diciembre cuando voté en las generales pues siempre he creído que para ejercer ese derecho solo necesitamos dos cosas: DNI y memoria. El primero para identificarte y el otro para identificar.
 
La verdad es que si este sencillo dogma se hubiera practicado masivamente es posible que ahora no tendríamos ni incertidumbre, ni cortejo de colorines. La campaña electoral que hizo tambalearse hasta el proceso catalán, se ha convertido tras las elecciones en un mediático tostón y parece que único problema de España. En estos días, festivos e hipócritas por antonomasia, solo importa el Más y sus vergüenzas o como un grupo antisistema decidirá cómo ha de actuar el sistema. Pues perdónenme si les digo que quizás sea así para la alta política, pero este que escribe piensa que los que vivimos a pie de tierra sobre todo queremos terminar de una vez con estos cuatro años ominosos, periodo al que nos han llevado los peleles manejados por los dichosos mercados.
 
Y sí, miro al pasado. Y no lo hago no solo porque debo, sino porque llevamos muchos años en manos de desvergonzados que hacen las veces de políticos. Esos que han acabado con muchas de las ilusiones del pueblo al que dicen representar, pero que a las primeras de cambio se vuelven a su privilegiada poltrona alejada de la realidad. Esos que ahora viven con miedo a la llegada de revoluciones que acechan su sueño dorado, su alternancia cíclica, su momio heredado de épocas pasadas que solo dos disfrutan. Esos que nos han hecho renunciar de manera grotesca a derechos y libertades que tanto costaron lograr y que puede que no vuelvan.
 
De esos y de sus obras no me olvido. Porque a la memoria me vienen los 32.594 millones de euros que han sacado en 4 años del fondo de las pensiones, casi la mitad de lo que cogieron. Mi memoria me recuerda que la factura de la luz ha subido un 16,2% en 4 años y el precio del kW de potencia contratada un 64,6%  pasando de los 2,12 euros a 3,49 euros. Nada han hecho ni piensan hacer para paliar la pobreza energética de muchos españoles, pero si, tanto Rajoy como los anteriores gobiernos de PSOE y PP, ha desarrollado políticas al servicio de los intereses del oligopolio energético cuyos márgenes han crecido un 30%. Y ahora nos cuentan que nos bajaran la luz un 0,7%, ¿pero no les dará vergüenza?. Memoria para recordar los 150.000 empleados públicos menos, sobre todo en sanidad, educación y servicios sociales. Memoria para recordar el nulo esfuerzo en modernizar y hacer justa e igualitaria la justicia, dotándola de medios. Memoria.
 
Cada día es más claro que tenemos que exigir cambios radicales en las instituciones. Debemos instar a que se cambie la desfasada Ley electoral, donde el voto valga lo mismo en todos los sitios mediante una única circunscripción electoral. Se prohíba el envío por correo de papeletas electorales ahorrando mucho dinero. Formar a los ciudadanos en el ejercicio del voto, permitiendo así votar sin manipulación. Limitar los mandatos. Eliminar administraciones con las mismas competencias. Todo ello para evitar que hipócritas estirados esquilmen nuestra tierra como nos advirtió Don Quijote: «Siempre, Sancho, lo he oído decir, que el hacer bien a villanos es echar agua en la mar. Si yo hubiera creído lo que me dijiste, yo hubiera escusado esta pesadumbre; pero ya está hecho: paciencia, y escarmentar para desde aquí adelante.» (Cap. XXIII Libro I). Salud y feliz 2.016 libre de fracking.

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