domingo, 6 de diciembre de 2015

“Irresponsable permisividad”


He vuelto a leer el mensaje del gran jefe Seattle al presidente yanqui en 1855 cuando éste pretendió comprarle sus tierras y confinar a su tribu en una reserva. Su alegato lo define esta frase “nosotros somos una parte de la tierra”. Lo escribió a mediados del siglo XIX pero aún expresa una visión de la naturaleza que puede trasladarse a lo que muchos pensamos que son Las Merindades. «Esta tierra es sagrada para nosotros. Esta agua brillante que se escurre por los riachuelos y corre por los ríos no es apenas agua, sino la sangre de nuestros antepasados…Trata a su madre, a la tierra, a su hermano y al cielo como cosas que puedan ser compradas, saqueadas, vendidas como carneros o adornos coloridos. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solamente un desierto.»
 
Tras releerlo me puse a juntar palabras, unas pocas horas antes que en Paris se reuniera la cumbre del clima. Y cuanto más avanzaba en el texto más miedo me daba lo que mi mente ordenaba que mis dedos escribieran. Pensaba al tiempo del tecleo que no es cumbre lo que se necesita sino sentido común. Y ese sentido común no parece que hará acto de presencia en la Ciudad de la Luz. No lo hará pues quienes allí acuden lo hacen manejados por hilos de oscuros intereses a los que no pueden desobedecer. Me acongoja saber que Mario Rajoy será uno de los que han de decidir cuál será nuestro futuro medioambiental para los próximos años o quizás para siempre. Sí, el ínclito señor del plasma y comentador deportivo. Ese, el que en lugar de energías limpias apuesta por reabrir Garoña o dejar Las Merindades como un queso gruyer con el fracking para gloria y beneficio de nativos especuladores y canadienses mercaderes de destrucción y ruina.
 
Marianocho Recortes será uno de los obedientes que levantará la mano para aprobar un acuerdo de intenciones que no tendrá calendario de actuación ni cumplimiento. En resumen la cumbre se convierte en la cumbre del negocio. Una vez más será el claro ejemplo de la irresponsable permisividad con la que se decide el futuro del planeta. Esa misma actitud irresponsable que carece del principio de prudencia que en las decisiones han de tener los representantes del pueblo. Aquí ya lo tenemos claro. La imprudencia fue la que decidió aprobar las autorizaciones de fracking en España. Conviene recordar en fechas tan señaladas, que de las 14 autorizaciones de investigación y concesión de fracking aprobadas en el territorio de Castilla y León, 12 de ellas las aprobó el gobierno de ZP, aunque no es menos cierto que el silencio cómplice del PP durante estos años nada ha hecho por evitar el desastre. Es más, uno tras otro todos los intentos de los arrepentidos socialistas por frenar el asunto en Valladolid o Madrid, han sido vetados por los populares demostrado así su interesada defensa de la barbaridad. Pero si nos centramos en nuestra comarca y en concreto en Villarcayo, es seguro que si se hubiera escuchado a la oposición desde el primer momento o aquella que podía pelear desde la presidencia de la comisión de medio ambiente de las cortes de Castilla y León lo hubiera hecho, tal y como pedíamos los vecinos, seguramente ahora no estaríamos en tan peligrosa situación.
 
Es por eso que cada día tengo más claro que nadie nos defiende allí donde se decide. Es duro comprobar que cuando toca tomar una decisión para nosotros crucial, se pelean por ver quien cobra sueldo, hasta los recién llegados de Podemos se preocupan más de su poltrona que hacer que Castilla y León se libre del fracking. Debemos seriamente en este punto decidir si seguimos formando parte de esta farsa o marcharnos y luchar solos por defender Las Merindades.
 
Sigo y seguiré defendiendo el noble arte de insistir, como uno más de los cientos de insistencialistas que viven en esta noble tierra de la España del divorcio entre el pueblo y las minorías dirigentes, esas que quieren hacernos sentir como los afortunados del gas. Yo prefiero hacer caso al amigo Sancho Panza: «he oído decir que esta que llaman por ahí Fortuna es una mujer borracha y antojadiza, y sobre todo ciega, y, así, no ve lo que hace, ni sabe a quién derriba ni a quién ensalza..» (Cap. LXVI Libro II). Por cierto, piensa de verdad lo que haces el 20D. Buenas fiestas tengas y disfrutes. Salud.

“Perdone las molestias”


Otra vez me ha vuelto a pasar. Escrito y claro tenía el corrido que tocaba y llega el viernes 30 y me la prepara la bancada de enfrente. Si, esa bancada que bajo la norma de convertir en territorio hostil el salón de plenos pronuncia lealtad y construcción y practica derrota y aniquilación. Esa misma que bajo el feroz caudillaje de quien ha dirigido las riendas con mano de hierro más de cuatro lustros se empeña en jugar con el bienestar y el futuro de todos los vecinos, mediante una huida hacia delante para reivindicar el trono perdido por encima de todo. 
 
Resulta cuanto menos ruin que se utilice la política, la representación que te han dado los vecinos, para sustentar el ego personal. La manida frase de que en política no vale todo está nuevamente de moda y estos días que se acercan de campaña será muy empleada entre bailes y hormigueros. Pasaron y vuelven nuevamente días de imitadores de Maquiavelo, de personas con una concepción totalmente diferente de la sociedad. Donde aparece la cara perversa y egoísta con la que este florentino describía la naturaleza humana, que solo se preocupa por su seguridad y por aumentar su poder sobre los demás, gobernando con astucia y sin escrúpulos morales. Y su éxito llega al lograr hacerse con el poder para ejercerlo de la manera más intensa y prolongada posible, tratando de permanecer en él lo más que pueda y volver a intentar recuperarlo por todos los medios si lo pierde.
 
El miedo a perder protagonismo y su incontrolable soberbia les hace ponerse en la piel del príncipe, queriendo como él, demostrarse lo imbéciles que somos la plebe, pensando que somos incapaces de comprender la vida de los poderosos más allá de lo espectacular y callejero. Creen que hablamos mucho, pensamos torpemente y actuamos siempre del mismo modo. Solo ellos tienen la razón y el conocimiento. Por eso el mensaje de Maquiavelo ahora nos lo venden por pantalla, nos bombardean desde la prensa, mediante adláteres pagafavores en las redes sociales que crean corrientes de opinión, que no de información y que son creadas y alimentadas por ellos mismos.
 
Por ello alguien que dice conocer la ley, que supuestamente le sobra experiencia, no debe usar ésta en el último minuto para alimentar su ego personal que utiliza como motor de la sinrazón. Y si no haces lo que te exigen te amenazan con la justicia, que al ser lenta, paraliza los destinos de todo un pueblo y el bienestar de sus vecinos. Hay que ser honestos y justos tanto en la victoria como en la derrota.
 
Muchos de nosotros no somos discípulos de Maquiavelo, venimos de esa parte de los pecheros, del pueblo llano, de esa a la que se nos tenía prohibida la lectura del príncipe, porque podíamos acceder al conocimiento de los tejemanejes que se traen entre manos. Perdone las molestias pero nosotros, ese vulgo que nos dedicamos al reto de patronear las nave de nuestro pueblo, solo estamos preocupados en construir para todos, no para unos pocos.
 
También el sabio Caballero de la Triste Figura pone sobre aviso a su fiel Sancho sobre el peligro que tiene la soberbia incontrolada de aquellos que han perdido sus reinos y la lucha para recuperar un espacio que ellos han perdido por las tribulaciones de dirigentes venidos a menos gracias a sus propios errores. «Porque has de saber –dice Don Quijote– que en los reinos y provincias nuevamente conquistados nuca están tan quietos los ánimos de sus naturales, ni tan de parte del nuevo señor, que no se tenga temor de que han de hacer alguna novedad para alterar de nuevo las cosas, y volver, como dicen, y probar ventura; y así es menester que el nuevo poseedor tenga entendimiento para saberse gobernar, y valor para ofender y defenderse ante cualquier acontecimiento.» (Cap. XV Libro I). Salud, buenas noches y buena suerte.