miércoles, 7 de mayo de 2014

“Mayo de rebuznos y títeres”


Nos llega este año mayo vocifero y cuentista. Nos viene con títeres y rebuznos. Y terminará como les interesa que acabe a los unos y a los otros. Lo malo de todo esto es lo caro que son estos títeres rebuznados. Según los Presupuestos Generales del Estado, son casi treinta millones de euros los que nos costarán a todos unas elecciones que tan poco interés despiertan en España. Además de esa pasta gansa, cada comunidad autónoma también les da “subvenciones” a los partidos con representación en sus parlamentos autonómicos (en Castilla y León ya sabemos quién se lleva la pasta).
 
Mientras todo el País vive un irrefrenable recorte en todo menos en lo que se refiere a impuestos, por gracia de Montoro el BOE publicó el mes pasado una orden por la que se aumentan las subvenciones a los partidos políticos para estas Elecciones Europeas. De esta manera por cada escaño que consiga un partido les pagaremos (ellos le llaman subvención) a escote 32.500 euros, a los que se han de sumar, 1,08 euros por cada voto recibido. La cantidad se ha incrementado en 306,5€, quizás pueda parecer poco un 1% de incremento, pero es cuatro veces más que el 0,25% que Montoro ha subido las pensiones. Y es más del doble que lo que se cobraba en 1989. Yo no conozco a ningún trabajador o pensionista que doblara su pensión o sueldo en el mismo periodo de tiempo. Pero aún faltan cosas. El Estado, luego todos, pagamos a los partidos políticos para que hagan propaganda electoral, eso sí, solo a los que tengan un escaño y un respaldo mayor del 15%, a razón de 0,16€ por elector. Hasta ahora solo les ha tocado a PP y PSOE, los demás, si superan el 6% se llevarán 0,11€ por elector o superando el 3%, cada elector vale 0,03€, pero claro está, solo si se logra un escaño. Para los que no saque escaño, ajo y agua. En resumen, los grandes, como siempre, usaran su poder y el dinero de los bancos (a estos si les dan créditos, que luego les perdonan) y la pasta de los recortes para que pase lo de siempre. Pero aquí algo si que se podía recortar, no en sanidad o educación, como por ejemplo en las papeletas ¿porque se mandan por correo si ya están donde se vota?. Otra cosa ¿por qué no pueden ser voluntarios para cubrir las mesas electorales y así mucha gente poder ganarse un jornal, en lugar de ir obligados y de mala gana?.
 
Y es que si lo piensas seriamente lo de eurodiputado es un chollo cojonudo. Cinco años viajando todas las semanas a Estrasburgo en primera clase con todos los gastos pagados. 6200€ al mes de sueldo limpio y 4299€ mensuales en dietas. Eso fijo, si tienen que ir fuera del parlamento, les sacuden otros 304€ diarios. ¿Y ese pastizal para qué? ¿Para qué cada 5 años nos recuerden lo importante que son las elecciones europeas? ¿Alguien se acuerda de quienes fueron los agraciados con este premio hace 5 años¿ Es más, ¿alguien sabe que han hecho aparte de jodernos la marrana? ¿Alguien sabe, por ejemplo, quien fue número 44 de la lista del PP hace 5 años?. Ella seguro que sí, los demás no. En esas listas aparecen situados apellidos de familias “de larga tradición política”, y junto a ellos agazapados pasilleros con sueldos de relumbrón y desconocida faena. Vuelven a surgir los empleos dactilares o los favores de partido. Porque la cosa está muy mal para todos y toca lo de llévate al niño para Bruselas y así aprende inglés.

Pero siempre se puede sacar una lectura positiva. Ya empiezan a verse otras formas nuevas de hacer política. Otras caras. Otros apellidos. Existen otras fórmulas no basadas precisamente en el peloteo y la dedocracia. Otros modos diferentes a los de hasta ahora, que como decía recientemente Pérez Reverte, han estado bendecidos para machacar la inteligencia y hacer imposible la libertad. Otros modelos que buscan la financiación particular como modo de hacer campaña y huyen de los bancos. Personas y proyectos en los que cabemos todos y que piensan en todos, no solo en el casi millón de euros y la agenda de contactos que tendrán cuando pasen los cinco años, que harán lo posible para que transcurran sin hacer ruido para volver a repetir otros cinco más.
 
Pero para llegar a ese objetivo ahora les toca rebuznar, y rebuznar más alto que el otro. Y si toca bailar, se baila, se anda en bici, o se hace de titiritero (mi respeto a los de verdad), todo sea por la subvención para el partido y el sueldo para el menda. Y por ello me viene a la memoria la plática que sobre tal habilidad tenía el bueno de Sancho Panza y así nos lo cuenta en la aventura del maese Pedro, su mono y el mal suceso de don Quijote en la aventura del rebuzno: «…que es necedad correrse por sólo oír un rebuzno, que yo me acuerdo, cuando muchacho, que rebuznaba cada y cuando que se me antojaba, sin que nadie me fuese a la mano, y con tanta gracia y propiedad que, en rebuznando yo, rebuznaban todos los asnos del pueblo, y no por eso dejaba de ser hijo de mis padres, que eran honradísimos; y, aunque por esta habilidad era invidiado de más de cuatro de los estirados de mi pueblo, no se me daba dos ardites. Y, porque se vea que digo verdad, esperen y escuchen, que esta ciencia es como la del nadar: que, una vez aprendida, nunca se olvida...». (Cap. XXVII Libro II) Salud
 

“Los jefes de Estado van al baño también. Son hombres”


El otro día cayó en mis manos un maravillo reportaje que Juan José Millas hizo sobre Uruguay y su presidente, Pepe Mujica. Y fue cuando me di cuenta de lo equivocados que están los ritmos políticos españoles. La prestigiosa revista británica “The Economist” ha nombrado País del Año a Uruguay “por su receta para la felicidad humana”, pero como decía Millas: ¿es que The Economist se ha vuelto gilipollas?. Pues realmente no. Bien es cierto que el Pepe es al menos peculiar y atípico como político. Vive en su “chacra” (casa humilde uruguaya) en lugar del palacio presidencial. Dona el 87% de su sueldo a un proyecto de viviendas para pobres. Sus paisanos dicen que “el Pepe es como nosotros, no esconde nada. Él va al supermercado, a la ferretería. Si tiene ganas de comer un churrasco, va a la carnicería. Él hace los mandados, no tiene servicio. Le pasa la escoba al piso. Le gusta conducir su Fusquita (un Volkswagen Escarabajo muy antiguo). Lo ven como a uno de los suyos, pues es coherente aplicando a su vida el grado de austeridad que predica para la de los demás. Cuando vino a España y le llevaron a ver al Rey dijo al ver la Zarzuela que aquello costaba un disparate y que: “no se puede tirar la plata de ese modo cuando hay tanta gente con necesidades”.
 
Vean la diferencia y las similitudes. En 2005, cuando ganó las elecciones el Frente Amplio, Uruguay se encontraba en plena decadencia, derivado del  desastre bancario argentino de 2002 y de las políticas neoliberales anteriores. El paro había logrado que el 40% de la población se encontrara por debajo de los niveles de la pobreza. Los salarios desplomados, la emigración masiva, la inflación insoportable, la deuda externa imposible de saldar. En resumen un país en estado de coma, deprimido, sin interés alguno para sí mismo ni para los inversores extranjeros. ¿A que les suena esto?.
 
Hoy el paro es del 6,5%. Los salarios igual que antes de la crisis. Liderando el ranking de inclusión social, gasto y acceso al trabajo, en relación PIB, de América. Todo ello mediante planes de desarrollo para crear empleo. Recuperación derechos laborales perdidos. Definición de pautas y nuevas condiciones laborales. Y sobre todo una política pensada para la mejora de las condiciones de vida de la mayoría de las personas, acompañada de una mejor distribución de los ingresos, aumentados gracias a un eficiente, moderno e igualitario control fiscal y recaudatorio.
 
En mi modesta opinión, en España no salimos adelante porque se está haciendo política de salón, no de ciudadanía. Se premia al que más tiene y la carga fiscal e impositiva aprieta al débil. Desde Europa cada día nos exigen más control salarial, más recortes sociales y laborales lo que produce más emigración. Se siguen políticas vacías, de tantos por ciento. La oligarquía energética y financiera manda. En lugar de quitar burócratas, enchufados, coches oficiales, direcciones generales vacias o empresas públicas sin trabajo, se incrementan los ingresos con lo que llaman regularizaciones o se bajan las inversiones diciendo que es control del gasto. Como dice Mujica: no es el perro quien se come el rabo, es el rabo el que atiza al perro. Ahora llegan elecciones y con ello seguro baja el paro. ¿Pero cómo? ¿Generando riqueza o cortinas de humo?.
 
Un ejemplo, según un informe de www.catastrociudadano.es la falta de liquidez de los ayuntamientos tras la burbuja inmobiliaria ha hecho que el Gobierno se invente una regularización catastral masiva para sanear las arcas municipales. Con esta medida y dentro de lo que llaman plan de lucha contra el fraude pretenden ahorrar 8.900 millones y recaudar 6.200. Pero ya imaginan quienes pagaremos anteriores alegrías y despilfarros que en nada han quedado. De momento a la mayoría de los propietarios de Las Merindades el próximo año su IBI les costará un 10% más. Si es que no te pillan con el tejado reformado, sacando la piedra o nuevas ventanas, que entonces el susto será mayor y con 4 años de atrasos de propina. Pero que nadie crea en subvenciones de migaja que nada arreglan. Y nada mejor sería que en lugar de subir el IBI a los que ya cotizamos, pagáramos todos el justo valor de lo nuestro.
 
Pero España siempre ha sido un lugar aficionado a arte de sacar los cuartos y si bien ahora dicen que pagamos todos (¿?), antes solo lo hacía el pueblo llano, los pecheros, (nobles y clero estaban exentos) y en eso siendo Sancho gobernador de Barataria tuvo que ingeniárselas para recaudar y de ello se quejaba un ganadero, de la presión fiscal, de los tributos confiscatorios y de lo que se da sin vender: «Señores, yo soy un pobre ganadero de ganado de cerda, y esta mañana salía de este lugar de vender, con perdón sea dicho, cuatro puercos, que me llevaron de alcabalas y socaliñas poco menos de lo que ellos valían». (Cap. XLV Libro II) Salud.

“Salud, Justicia y Dignidad”


El pasado sábado unos cientos de personas gritábamos por las calles de Villarcayo y en su plaza proclamas a favor de la Sanidad Pública y en contra de los recortes que la atención sanitaria sufrirá en el medio rural. En medio de aquella fusquia, me vino a la mente una estrofa de la canción de Mana “justicia, tierra y libertad”. En ella el grupo mejicano decía: ¿Cómo tendríamos dignidad?/Cómo desearía yo./Cómo desearía el amor./¿Cuándo tendremos la democracia?/Cuando tumbemos la burocracia/¿Cuánto desearía yo?/Menos demencia y más amor. Y de parafrasear ese título salió la cabecera y el argumento de la letanía que ahora cae en sus manos.
 
Todos deberíamos ser dignos de poder acceder en igualdad de condiciones a la sanidad y a la justicia. Si aquellos que nos gobiernan propuestos por partidos, pero elegidos por nosotros, no hacen lo posible para que la premisa anterior se cumpla o es que no sirven para gobernar o defienden otros intereses que para los que fueron elegidos. Por ello cualquier recorte o perdida de plazas de profesionales de la salud pública significa dejar de tener gente capaz al servicio de los ciudadanos y por lo tanto una merma en la atención. Cuando esto ocurre los vecinos afectados hacen suya una de las acepciones de salud: Precaverse de un daño ante la más leve amenaza.
 
El traspaso de profesionales sanitarios de las áreas rurales a las urbanas significará una reducción de la calidad asistencial, ya que los parámetros aplicados para llevar a cabo esta reorganización son más que cuestionables. La dudosa efectividad del Plan es tal, que para el cálculo se han basado en que las visitas a los consultorios de los pueblos duplican a las de las ciudades, argumento más que suficiente para que no se reduzca profesionales en el mundo rural. En cambio y sorprendentemente quitan sanitarios de los pueblos, o cuando se jubilen no vendrán nuevos, para llevarlos a la ciudad. 
 
Un ejemplo más de que tenemos “muchos jefes para pocos indios”. Así funciona este País. Cuando solo se ven y sufren recortes. Cuando se jubila o se echa a la calle a los que de verdad producen, ya el gobierno se han encargado de abaratar el despido, aparecen por todos lados y más en la administración, organigramas (que es el nombre bonito que les gusta usar) repletos de: directores, jefes, responsables, supervisores, coordinadores. Personajes habitualmente nombrados a dedo. Generalmente carentes de conocimiento o formación. Pero con una gran virtud: la fidelidad al jefe que les puso en el cargo. Lo habitual, y sobre todo cuanto más arriba se mire, es que disfruten de nóminas holgadas no acordes a estos tiempos y sus tareas las realicen los indios de capas inferiores, ya que es habitual que no sepan hacerlo. Cuanto más se aproxima el cargo al de indio, la cosa va cambiando. Sucede con bastante asiduidad que a un profesional ya saturado, le pongan un cargo y tenga que hacer las dos cosas, su trabajo y el del jefe que tiene por encima. Todo ello a base de meter más horas, no reconocidas y mucho menos pagadas, porque de cobrar se encarga el “gestor”, el que llega a media mañana y encima les cuenta lo bien que le ha ido el fin de semana. 
 
Por eso es de justicia darle a cada uno lo que le corresponde o pertenece. Es de justicia el derecho, la razón y la equidad. Por eso los que salimos a manifestarnos pedimos justicia para que se regule la igualdad o la proporción que debe haber entre las cosas, cuando se dan o cambian unas por otras. Por eso el sábado gritamos que no se quiten indios cualificados que cuidan de nuestra salud y que desaparezcan muchos de esos jefes con cuyos sueldos se podrían pagar y remediar muchas de las carencias sanitarias del medio rural. Y si existe justicia el Plan será revocado y si no es así aquellos que continúen adelante con tal desagravio no serán dignos de representarnos y gobernarnos.
 
Para acabar esta plática compararé el hacer de los vecinos libres de Las Merindades con aquel loco don Quijote que curiosamente nunca perdió la compostura, a pesar de su locura y de todas las peripecias que le llevaron a las situaciones más grotescas y humillantes. Y si su figura se nos presenta de vez en cuando algo grotesca, la culpa no la tiene él, sino esta sociedad contaminada. «… que tiene para sí ser tan locos los burladores como los burlados, y que no estaban los duques dos dedos de parecer tontos, pues tanto ahínco ponían en burlarse de dos tontos. ». (Cap. LXX Libro II) Salud.

“Obra social y derecho a decidir”


Cuando estas letras que he puesto con un cierto orden caigan en sus manos se habrá cumplido un desagravio más en Las Merindades: el cierre del centro social de Caja Burgos de Villarcayo. Tras muchas décadas abierto y haciendo posible que nuestros mayores tengan un buen lugar para relacionarse, pasar un buen rato o realizar actividades, la Fundación Caja Burgos (actual gestora del local) ha decidido cerrarlo, pues para cumplir con su plan estratégico hasta 2016 ese espacio no es importante y priorizaran otras actividades con mayor repercusión social. ¿Pero que puede tener más valor social en el mundo rural, donde pocas oportunidades de entretenimiento se tiene, que permitir la socialización de sus habitantes?. No se entiende que la nota de prensa de la Fundación sobre ese plan estratégico recoja de manera preferente que: “Potenciará de manera especial las actividades sociales, para mayores…” y luego cierre sus locales. ¿Quizás sea más prioritario para la Fundación Caja de Burgos mantener el sueldo de los 17 ejecutivos que la gobiernan? La Fundación Caja Burgos considerará más estratégico donar 50.000€ a un grupo musical de la capital que tener abiertos centros de jubilados. Alguien debería explicar porque ha caído el presupuesto de obra social en los últimos 5 años de 28 a 14 millones. Las prioridades estratégicas de la Fundación Caja de Burgos son las que han echado a nuestros mayores a la calle para los que en ella mandan puedan seguir disfrutando de su momio. Espero que la Fundación reconsidere su postura.
Y es que enero nos ha llegado fuerte en noticias controvertidas. Otra cosa que a nadie le ha pasado desapercibida es la apertura de la primera gran superficie en Las Merindades. ¿Pero de verdad era necesario un establecimiento de estas características en Las Merindades?. En mi modesta opinión entiendo que no. El pequeño y mediano comercio de la comarca y en concreto el de Medina, está temblando. El productor local preocupado por la entrada de un distribuidor tan potente. Los otros supermercados generalistas viendo como capear este primer envite. La desilusión no ha tardado en aparecer. Donde las empresas de construcción de la comarca vieron una oportunidad en una obra de 1.2 millones, se quedó en migajas. El mana del empleo tan publicitado por empresa y ayuntamiento ha quedado también en poco o casi nada, ni en Medina. Incluso las consecuencias en el empleo local no han tardado en mostrar su amarga realidad, cierre de negocios y destrucción de empleo asentado. ¿Y el consumidor, sale beneficiado?. Pues quizás sí ¿pero a qué precio?. ¿A que la riqueza generada se marche también al Mediterráneo, como con lo anterior? Una posible solución a tanto desasosiego puede estar en establecer acuerdos con empresas de Las Merindades para que puedan ofrecer también sus productos en ese establecimiento y por tanto en igualdad de condiciones. Sea como sea, el tiempo lo dirá.
¿Y Garoña?, pues volverá a producir pues el dinero manda. Las empresas que también se llevan la pasta fuera de estas tierras han impuesto sus intereses y presiones al Gobierno y este ha tragado, o quizás, los políticos negociadores se han asegurado un sillón en los consejos de administración de esas eléctricas. Y aquí nos venden que es una buena noticia para todos. Otra vez el empleo como excusa. ¿Empleo para quién? ¿para vitorianos o mirandeses?. Aquí otra vez migajas. Y los demás, esos todos que somos la mayoría ¿en que nos beneficia?, ¿nos costará menos la luz?, ¿tendremos mejores carreteras?, ¿volverá aquello que nos quitaron por los recortes en sanidad, servicios sociales o educación?¿Nos asegurará que el juzgado de Villarcayo no desaparecerá?. Todo ello solo tiene la misma respuesta que lo anterior: NO.
Pero claro nosotros no tenemos derecho a decidir unilateralmente nuestro futuro como los catalanes. A nosotros nos imponen las decisiones desde Madrid o Valladolid y sin preguntar. Por eso Gamonal ha sido lo mejor de enero, la prueba de que el error se puede corregir. Llevamos tanto años viviendo la opresión oficial que no les debería suponer mucho esfuerzo a los mandantes escucharnos para compensar mínimamente tanto desagravio. Que dejen de usar ese lenguaje que solo sirve al poder, y utilicen el que le sirve a la gente, el de todos, el de la realidad. Por eso el Quijote nos demuestra que la verdad para Quijano es relativa a la mente que la forja: «Y no porque sea ello así, sino porque andan entre nosotros siempre una caterva de encantadores, que todas nuestras cosas mudan y truecan, y las vuelven según su gusto y según tienen la gana de favorecernos o destruirnos; y así eso que a ti te parece bacía de barbero, me parece a mí el yelmo de Mambrino, y a otro le parecerá otra cosa». (Cap. XXV Libro I) Salud y ¡Aúpa Gamonal!.
                                                                              …A esos mayores de Villarcayo