domingo, 1 de junio de 2014

"El canto del cisne"


Se nos acaba un mayo marceado y convulso en Las Merindades. Un mes que quedará en nuestra memoria como ese mes donde la realidad nos dio fuerte en el morro. Una realidad no deseada y angustiosa. La llegada de un obsequio para estas tierras de aquellos que dicen gobernarnos y cuidar de nuestra seguridad, nuestra salud, nuestro futuro; otro bondadoso regalo envenenado: el fracking. La gran mentira de la riqueza para todos, de la lotería del mañana. Aunque la realidad es bien distinta: el fracking no deja de ser el canto de cisne del gas
 
La mayoría de los que habitan Las Merindades y casi todos sus ayuntamientos han dicho no a la fractura hidráulica. Incluso el más reticente de todos ellos lo hizo recientemente, al apoyar la mayoría del PP lo que la oposición le había solicitado en tantas ocasiones. Resulta chocante utilizar como argumento de su negativa a ZP y a su ministro Sebastián al autorizar el fracking e indicar que el Gobierno de Rajoy ya se lo encontró en marcha. Pero parecen no recordar que el mismo ministro y presidente firmaron el cierre de Garoña y el PP ha revocado esa decisión. Ese Gobierno que ha cargado una tras otra leyes y derechos sociales, recortando a todos menos a los poderosos. Ese es el mismo que no querido revocar la implantación de la mentira del fracking. Nadie puede repetir hasta el cansancio los mismos argumentos cuando sabe que no son verdaderos. Aquellos que mienten con mala fe, que lo hacen tratándonos como objetos de su voluntad, haciéndonos creer que somos nosotros los culpables y especulando con beneficiarse de esa manipulación. Rectificar es de sabios, pero la sabiduría se ha de utilizar para hacerlo a tiempo. Si la decisión en Villarcayo se hubiera tomado cuando lo hicieron nuestros pueblos vecinos, hoy no estaríamos luchando contra el desaliento. Hoy Las Merindades no estarían preocupadas y desencantados con los que gobiernan. Hoy nadie dudaría que la declaración de Villarcayo sea papel mojado y que no servirá para que se escuche la voz de la comarca en el parlamente regional gritando Fracking NO, como ya se escuchó en el Congreso de los Diputados.
 
Este que escribe siempre ha pedido que para con el fracking las decisiones se basen en la prudencia, porque una de las partes de esa prudencia es que lo que se puede hacer por bien, no se haga por mal. Porque entiendo que la verdadera democracia es la del ciudadano, no la de los partidos y sus hombres de pasillo alejados de la realidad que nos toca vivir y donde nos han metido ineficaces vividores y sus amigotes. Se ha demostrado que el fracking es peligroso para la salud por mucho que nos intenten convencer de lo contrario, se sabe, y así lo ha dicho el Instituto Geográfico Nacional, que el uso de este tipo de técnicas fue la causa de los recientes terremotos del Mediterráneo. ¿Nos podemos permitir terremotos en estas tierras estando a las puertas de la reapertura de la central nuclear más vieja de España?
 
Las Merindades ahora sin el fracking y por habitante, es la comarca que más energía produce de España, en todas sus formas. Somos máximos exportadores de ese bien ahora insustituible. Y en cambio somos los grandes perjudicados de todo. Pagamos el recibo de la luz igual que todos. Las empresas que producen esa energía tributan fuera de estas tierras. No recibimos subvenciones (tipo Reindus) que si les llegan a cercanas tierras sin gravámenes nucleares. No tenemos ni un solo kilómetro de autovía. Tenemos una cobertura telefónica deficiente y un ADSL de vergüenza. Existen pueblos que aún no tienen TDT pues casi no llegó en su día la televisión. Recortados médicos o enfermeras. Sin hospital ¿Y todo eso dicen que lo arreglará el fracking?¿que traerá desarrollo técnico e industrial y puestos de trabajo? Ya, claro. Por eso yo digo que la mejor manera que conozco de producir etanol es tomando unos vinos o comiendo alubias.
Y como final os cuento que lo dicho son verdades y como creo que puede pasarme lo que al narrador de El Quijote, os cito sus temores al comienzo de la aventura «Donde se cuenta la industria que Sancho tuvo para encantar a la señora Dulcinea,  y de otros sucesos tan ridículos como verdaderos. Pues andaba temeroso de que «…no había de ser creído, porque las locuras de don Quijote llegaron aquí al término y raya de las mayores que pueden imaginarse… y así concluyo como él lo hizo, diciendo: «la verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira, como el aceite sobre el agua.(Cap. X Libro II) Salud y #FrackingNO.