jueves, 17 de octubre de 2013

“El País del sobresalto”


 “El País del sobresalto”

Me hubiera gustado antes de escribir este corrido disponer de las ocurrencias y haber escuchado las explicaciones de Marianocho Recortes. Finalmente le pudo la presión de los suyos y de todos los demás e hizo lo menos malo tanto para él como para Rubalcaba. Se ha tenido que recurrir a la amenaza de la moción de censura para que Mariano protagonice una nueva versión en cinemascope del señor de los hilillos. No tengo dudas de que nada aportará pero lo que queda claro es que en esta partidocracia en la que vivimos los que mandan se guasean sin mesura de aquellos a los que han de representar. Pero además lo hacen como bien les viene en gana: te nombran ministra a una doctora para que cuide de la salud de las obras públicas, carreteras y trenes o a una licencia en ciencias políticas como ministra de sanidad y confeti. Todo ello es como si con un burro quisieras ganar una carrera de caballos. Ya lo dice el dicho «quien necio es en su villa, necio es en Castilla».
Es de parvulario (ahora jardín de infancia) saber que el Reino de España se rige oficialmente por los mandatos y actuaciones de tres poderes independientes, a saber, el ejecutivo, el legislativo y el judicial y a eso se le dice democracia. Pero cuando sus instituciones son asaltadas por los aparatos de los partidos políticos se convierte en partidocracia, o lo que es lo mismo en un círculo vicioso de poder, control e inmunidad.
Ese círculo lo preside el Presidente del Gobierno, que es el que nombra a sus Ministros. Lo normal es que el Presidente del Gobierno sea a su vez el que manda en su Partido. Esta organización elige entre sus fieles a una lista cerrada de candidatos, los cuales tienen disciplina de voto y acción, lo que mande el partido se hace sin rechistar, y si no, no sales en la foto. Esa lista cerrada es presentada a los ciudadanos para que estos voten y ratifiquen (sin elección directa). Luego y mediante un sistema proporcional, bastante garantista que favorece a las mayorías, se reparten el Parlamento, cuya mayoría elige al Presidente del Gobierno. Finalmente los jueces y fiscales son elegidos por el parlamento según la representación en el mismo de los partidos políticos y controlados por el gobierno que a su vez dirige o controla el aparato del partido.  Ese esquema responde perfectamente a los que no es una democracia participativa. Por ello surgen circunstancias como ministros en gasolineras, sobres de agradecimientos por los servicios prestados, un Presidente del Tribunal Constitucional, la más alta instancia judicial del Estado, afiliado al PP. ¿Se podrá así ser independiente?, no lo creo.
Si queremos realmente una Democracia, si queremos transparencia e independencia de poderes. Si queremos que cada uno de ellos sea controlado por los otros dos y que todos se deban a los dictados de la soberanía del Pueblo, entonces, la cosa se ha de cambiar. Ciudadanos que pertenecen al mundo jurídico (jueces, abogados, procuradores, catedráticos de derecho,…) debe elegir de entre ellos a los miembros de los tribunales, al poder judicial. Los ciudadanos en las elecciones mediante voto unipersonal eligen al candidato que represente sus intereses, el poder legislativo. Y del mismo modo los ciudadanos mediante voto directo eligen al Presidente del Gobierno, el Ejecutivo. Los partidos seguirán existiendo pero ya es el Pueblo el que elige de entre ellos a los más capaces o a los que mejor le vendan la moto y si no le convence a la próxima le botan y que otro ocupe su puesto. Esto no es ningún cuento, democracias con siglos de funcionamiento así lo hacen y lo seguirán haciendo. De esta manera se evita que se suspenda a un juez por perseguir a un delincuente de un partido que luego es premiado por su habilidad con algún despacho bien retribuido, de poca faena y nula responsabilidad.
También el Quijote nos habla del papel de los jueces y de los letrados y la aplicación del derecho y de las leyes a la economía y al comercio, por su parte y por parte de los políticos y administradores públicos, Por ello, afirma Don Quijote sobre la ciencia de la caballería andante «Es una ciencia que encierra en sí todas o las más ciencias del mundo, a causa que el que la profesa ha de ser jurisperito y saber las leyes de la justicia distributiva y comutativa, para dar a cada uno lo que es suyo y lo que le conviene;… ha de ser casto en los pensamientos, honesto en las palabras, liberal en las obras, valiente en los hechos, sufrido en los trabajos, caritativo con los menesterosos y, finalmente, mantenedor de la verdad, aunque le cueste la vida el defenderla. De todas estas grandes y mínimas partes se compone un buen caballero andante… y sí se puede igualar a las más estiradas que en los ginasios y escuelas se enseñan.».(Cap. XVIII Libro II) Salud.