sábado, 9 de marzo de 2013

"El hombre barcino"


Fácil lo tienes este mes, me comentaba hace unos días un amigo para invitarme a escribir sobre lo que todos se imaginan. Es más, dada mi mala costumbre de esperar hasta el último momento para escribir mis letanías (para desesperación del director de este periódico), he tenido una vez más que aparcar lo ya escrito y ponerme ya no al día, sino a la hora para juntar estas letras.
 
Bárcenas, el hombre barcino, ese de pelo blanco y pardo que como morlaco despreciado y acosado ha puesto al PP contra el burladero, entre puyadas a nuestro País y en la arena de la desvergüenza a todos los españoles. No deben ser mis palabras las que aquí manifiesten lo que todos creemos y que creo, y eso si lo digo yo, ya no se trata de una cuestión presunta, sino de una cosa más que cierta y a lo que han dicho ellos mismos me remito: José Antonio Monago, Presidente del PP de Extremadura y de su comunidad «hay un déficit político que me preocupa incluso más que el económico y que hay que resolver». El concejal del PP de Gijón, Eduardo Junquera, dimite como edil y como militante diciendo: «Me voy por motivos de salud, no porque esté enfermo, sino para no ponerme enfermo por el caso Bárcenas. Estos hechos, que de ser ciertos, y que parece que lo son, son la magnificación de la desvergüenza, el descaro y el descrédito de nuestro partido». Otro concejal David Pasarin, en este caso de Galdakao, ha solicitado su baja temporal ante el desconcierto que le supone este escándalo. Y seguro que vendrán más.
 
 La verdad es que ha Rajoy le están creciendo los enanos en su circo. Por si no tuviera bastante Pío García Escudero, Presidente del Senado, ha reconocido públicamente un pago de Bárcenas. También el juez decano de Madrid, José Luis González Armengol, y en relación al pacto contra la corrupción con el PSOE, considera que «no hay necesidad de ningún tipo de pacto, lo que hace falta es que la clase política facilite a la justicia cualquier dato sospechoso o incriminatorio». En esa misma línea el portavoz de Jueces para la Democracia ha manifestado que «hay materia para comenzar a investigar». Por si fuera poco, entre esas anotaciones consta un apunte de mayo de 1999 de un pago de 21 millones de pesetas entre los documentos que figuran en la instrucción del Gürtel sobre la contabilidad oficial del PP de Galicia donde un informe policial indica que «El 48% de los actos del PP se financiaron con fondos de la misma formación, y otra parte, 52% de los gastos se pagó en efectivo, con notas de recibí sin factura y otros sin nota. No existen facturas formales de dichos gastos y en el mejor de los casos hay notas de recibí. Se desconoce el conjunto de los recursos con los que la formación política ha hecho frente a ese conjunto de gastos». ¡Pero no se vayan todavía que aún hay más!. Según otro reciente informe de la UDEF, la ministra de sanidad Ana Mato habría recibido lujosos regalos de la trama Gürtel e incluso le pudieron pagar alguna de sus fiestecitas privadas. La citada niega la mayor.
 
Pero esta mañana de Las Candelas o de la marmota, Marianocho Rajoy ha sonado hoy tan contundente y locuaz como cuando negó la congelación de las pensiones, los recortes en sanidad y educación o la subida del IVA. Y es que el que hablo fue el presidente del PP, y entiendo que en su partido algunos le habrán creído y otros no. Pero, como presidente del Gobierno se ha escondido detrás de sus siglas y no ha respondido a los españoles, por eso para mí, y creo que para muchos no es creíble. Marianocho hoy ha vuelto a los argumentos de los hilitos. No ha negado que cobrara dinero del partido, pero en A, claro, el B no se declara. Ha indicado que no está en la política para ganar dinero y que vino perdiéndolo. Y que solo se pretende desacreditarlos. 
 
Pero cuando escuchas a su portavoz Alfonso Alonso decir «tenemos que volver a creer en la democracia», solo se me ocurre contestarle que en la Democracia creemos, lo que no queremos es en vosotros. Creo sinceramente que ha llegado el momento de acabar con este sistema clientelista. Creo que debemos unir nuestra indignación y actuar de manera contundente enjuiciando a todos los políticos corruptos. Ya se habrían producido dimisiones y condenas en cualquier otro lugar, pero aquí no. Es mejor meter en la cárcel a una madre que para comprarle ropa y alimento a su hijo paga 200€ con una tarjeta de crédito ajena, que entruyar a ladrones de traje caro y corbata de cuyos delitos nadie les hace responsables. Y de los que no hace falta dar nombres.
 
Por eso utilizo este fragmento del ridículo razonamiento que pasó entre don Quijote, Sancho Panza y el bachiller Sansón Carrasco para ilustrar lo que nos ha querido contar y lo que puede uno pensar de la epístola mariana. «A escribir de otra suerte -dijo don Quijote-, no fuera escribir verdades, sino mentiras, y los historiadores que de mentiras se valen habían de ser quemados como los que hacen moneda falsa; y no sé yo qué le movió al autor a valerse de novelas y cuentos ajenos, habiendo tanto que escribir en los míos». (Cap.III Libro II). Salud.