miércoles, 3 de noviembre de 2010

Facundia digna de mejor causa

100 años se han cumplido del nacimiento de Miguel Hernández, aquel sublime poeta al que algunos definieron como el autor que escribió poemas para ser cantados. Pronto cesó su rayo, le silenciaron la boca y le impidieron alcanzar la vejez en los pueblos. Pero nos dejó para la libertad como epitafio de su propia tragedia (Para la libertad sangro, lucho, pervivo./Para la libertad, mis ojos y mis manos,/como un árbol carnal, generoso y cautivo,/doy a los cirujanos.).

Y es que resulta que un caso curioso me ocurrió en un lugar de las Merindades de cuyo nombre si quiero acordarme, y donde no ha mucho tiempo que degustaba unas alubias de las de espeso caldo, copioso sacramento y larga digestión. Quisiera añadir a este párrafo el nombre de la venta, pero y he aquí la casualidad, que tomarme esa libertad podría influir en el negocio de tan brillante ventero o ventera, (que aquí si toca) que vería que por los resultados de su pócima la inspiración pudiera afectar a la salud de su cartera, cosa que por cierto no deseo. Cuando un ciudadano no se puede expresar libremente porque puede afectar a otros es precisamente donde se pierde tan preciado bien y por tanto algo falla. Es muy común que en esta partidocracia en la que vivimos un ciudadano no pueda decidir en libertad a quien vota, libremente decir lo que piensa o, y esto es lo más grave, poder formar parte de una determinada opción política ya que si tiene un negocio puede poner en peligro su medio de vida. Existe una excepción, la de esa casta que han tomado la política como una profesión y que han de defender los colores de su partido para poder seguir medrando legislatura tras legislatura. Y estos precisamente son los que se toman muchas libertades, que en su mayoría afectan a la de los ciudadanos que allí les pusieron y deben representar.


Foto: Jose Marcos Ramos

Algunos se toman la misma libertad para decir arre que so y tenemos un claro ejemplo: la pancarta que cuelga del Ayuntamiento en Villarcayo. No se puede utilizar con tanta libertad dinero público con fines partidistas, justificándose en la falta de compromiso de un gobierno. Si hiciéramos ese uso para pancartear todos los incumplimientos de milongas electorales taparíamos los ayuntamientos o parecerían carteles de anuncios de supermercado (busco piso, se ofrece chica). Pero es más, si realmente el consistorio es la casa del pueblo, el propio pueblo podría hacer sus peticiones en la fachada y por ejemplo, pedir empleo, pedir una vivienda digna y a un precio razonable o una bajada de impuestos, ya que todo ello son incumplimientos de los diferentes gobiernos. Es mas, en el caso particular de la autopista dos mares la cosa raya el absurdo. Según textualmente expresa el informe desfavorable de impacto ambiental del Ministerio de Medio Ambiente: “Resulta también notoria la opinión del órgano ambiental de Castilla y León, por la que discurren 85 de los 107 Km totales de la autopista, que recomienda considerar la no ejecución del proyecto y la utilización de las autovías y autopistas existente y en proyecto, debido a los excelentes valores naturales de la zona atravesada por la autopista Dos Mares.” (Pag 72280 BOE 197 de 14/08/2010). Y esta recomendación es realizada por la Comisión de Medio Ambiente de las Cortes de Castilla y León, donde una de sus vocales es la misma persona que firma la moción para colocar la pancarta en el Ayuntamiento. ¡Pero es que aún podemos estar peor!; la propia ministra de Medio Ambiente, para quitarse problemas en una visita a Cantabria, contradice lo que en su ministerio deciden y suelta que están "abiertos" a buscar "soluciones" sobre algo que ellos mismos han echado abajo. ¡Joder!. Y todo ello a pesar de que se presentaron mas de 4000 alegaciones de las cuales el 80% eran contrarias a la construcción de la autopista (que no autovía, otra libertad mal usada).

Creo francamente y me tomo la libertad de expresarlo, que la mayor parte de las Merindades lo que piden es que todo el esfuerzo que se está destinando a este asunto es digno de mejor causa y me repito una vez más que lo que se debe hacer, pedir, exigir, reivindicar, solicitar, suplicar o reclamar, es una buena infraestructura norte sur, que nos permita llegar a Bilbao o a Burgos, rápidos y seguros, reutilizando lo existente para evitar y paliar los impactos sociales, geográficos y medioambientales y lo demás cuentos y monsergas que faltan a la libertad y al sentido común de las personas.

No solo Miguel Hernández nos dejó su epitafio libertario sino que muchos años antes el sabio Quijote expresó: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.” Libro II. Cap LVIII