domingo, 1 de noviembre de 2009

Por los Santos toca Cementerio

Estamos en fechas de visitas luctuarias, de adornos florales que quedaran mustiás con el frío que ya llega, pero también de dulces sabores de buñuelos y huesos de santo. Tiempos de fiestas importadas de carácter meramente comercial, que han sido capaz de cargarse algo tan español como el Don Juan, haciéndole desaparecer hasta de la programación televisiva para ocupar un discreto papel en la madrugada junto a las tele-tiendas y esos juegos de llamadas de teléfono en los que no acierta ni gana nadie.



Durante estos días estamos invadidos de fiestas de exaltación a Halloween (creo que se pone así). La televisión nos masacra con todo tipo de variopintas versiones sobre un mismo tema, unas de risa, otras de llanto, costumbres de otros lugares que han anulado por completo las nuestras. De todas maneras no esta mal a fin y al cabo algo tan tétrico como la muerte, llegado a España, se convierte en fiesta y diversión. El caso es disfrazarse. Francamente prefiero la versión romántica, la celta, esa que celebraba el año nuevo, el fin de la temporada de cosechas y el comienzo de la estación oscura, esa que parece empezar a ceñirse sobre Las Merindades.

Pues es que uno lee los periódicos o escucha las noticias y solo dan ganas de soltar juramentos o invectivas de grueso calibre. Solo se escuchan noticias sobre regalos que no quiere nadie. Sobre muertos que quieren colocarnos. Sobre milongas adornadas con cuentos chinos. Nadie se pregunta porque estas Merindades se están o nos las quieren convertir en una especie de reducto tercermundista donde meter todo aquello que estorba en el resto del País. Parece que quieren que seamos un reducto exótico a modo de república bananera donde depositar las basuras de la “civilización”, a cambio de untar al virrey de turno que decide por todos, sin importarle nadie ni nada.

Solo por citar algunas aparecidas recientemente, primero nos dicen que van a instalar una planta de reciclado de neumáticos, aceite usado y plásticos en Moneo, ¡sin estudio de impacto ambiental!, cuando la propia Junta, que dice que no es necesario, establece que esos tres productos son contaminantes. Aparte el Ministerio de Medio Ambiente se ha gastado un dineral para concienciarnos de la necesidad de usar menos plástico pues es muy contaminante. Desde luego la imagen diaria del paso por nuestro pueblos de camiones llenos de estos materiales no se antoja nada alentador.

Continuando con recientes noticias luctuosas nos llega el turno del alcalde de Cuesta Úrria. Un moderno Virrey que pretende pasar a la posteridad con una chapa en la puerta de entrada a un cementerio nuclear, (un ATC que suena mas fisno); ya lo dijo Andy Warhol: En el futuro solo tendremos 15 minutos de gloria. Volvemos a hablar de muertos, y este si que es grande. Ya se escucho que esa era una de las razones para la construcción de la Dos Mares. Ya se siguió hablando del asunto cuando en el proyecto aparece una salida precisamente en Cuesta Úrria. Y finalmente nos cuentan que si la corte del Virrey lo decide, nos la comeremos en Las Merindades con patatas, eso si, de Losa. A mi se me ocurre que ¿porque leches no lo ponen en Madrid?, total ya tienen bastante contaminación, ruido, además una obra más o menos que más dá, teniendo como tienen buenas carreteras e incluso tren de esos que corren mucho.


El última óbito, nos llega desde Madrid, desde el Consejo de Ministros, donde se aprueba un Consejo que regulará el Plan Garoña, para el desarrollo de la zona de influencia de la central. 100 millones para el desarrollo de una parte de Las Merindades y de Miranda. Y de entrada, pum, la primera en la frente. En ese consejo solo estará representada Miranda. Deduzcan pues donde se irá la pasta. De entrada 25 millones para 2010. Joder, ¿que desarrollo pretenderán con 25 millones?. El Real Madrid fichó a Ronaldo por 94, solo para entretener y dar espectáculo a los futboleros. Con esas migajas no llega ni para una broma. Pretenden desarrollismos con virutas. Francamente me hago cruces en estas fechas de difuntos.